De esas cosas que te rondan y son repetitivas...
"Como puntos cenitales que caen en picado sobre un valle naranja, mecidos por un compás repetitivo y estimulante, veo el display del reproductor del ordenador.
El winamp de toda la vida.
Y entonces esto es lo cierto que ocurre detrás de mis bastoncillos oculares: ir sobre una bicicleta es ir como una línea delgada y compacta, a 10 centímetros del suelo y a cientos de kilómetros sobre lo cenital. A poca o mucha velocidad. Y llega un giro, suave, compacto, o forzado, desbrozado que inclina la línea, y nos fuerza a quedarnos donde estamos, o nos centrifuga hacia afuera. Y lo lógico es quedarse en el mismo lugar. Tender a contrapesar. Arremangarse y dejar descubierto el antebrazo para que la línea no se salga, ni se despegue de esos diez centímetros, ni de los cientos de kilómetros. Y cuando en ello estás, y se te van las exhalaciones por la boca, los sueños por los poros, y los vapores por la espalda, sabes por qué es divertido.
Y se abren las manos, sobre el manillar, y parece que lo sujetas, pero no: estás a medio milímetro de distancia.
Como antes de rozar una cara. Una nariz.
Una boca.
* ".

vicente dijo
sin llegar nunca a rozar tus labios, tu boca, tu sabor...
a un milimetro, sintiendo el calor que se desprende de los mismos,
de todos, de nosotros...
Qué grande eres, xiqueta!!!
como siempre... Encantado de haberte conocido, un gran privilegio, una bendición.
12 Noviembre 2009 | 06:29 PM