mercadona
Paso por la puerta del Mercadona y una mujer sale con sus tres bolsas de plástico en la mano.
Su forma de andar es como era la tuya.
Decido entrar, como si acercándome a la parte de la verdura fueses a aparecer detrás de la estantería de las especies.
Y otra mujer se cruza en mi camino con tus botas negras de tacón.
Pequeños restos de ti se pasean entre los pasillos de las legumbres, en aquella chaqueta de cuero, en esa niña rubia...
Pero tú ya no estás. No acabaré de acostumbrarme a que ya es tarde. A que por más que entre al Mercadona, no vas a volver.
Y aun así, cada vez que entro, el aire huele a ti.


swibel dijo
hablas de una lechuga, no?
que grande!
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13 Febrero 2010 | 08:26 PM